
–El Nuevo Lenguaje Vector del Entendimiento Causal, saliendo de la Matrix Lingüística/Torre de Babel.
Entendimiento Causal Procognitivo mediante el procesamiento de realidades fundamentales fractales–
En una locutata que tuve hoy con nuestra portavoz Sumaya, me transmite esta consulta de nuestro equipo de procogniscientes:
¿Constelar es crear y procognicionar es pensar?
Le di una respuesta que comparto aquí, aunque desarrollada para mayor abundamiento:
“Sí, constelar es crear tu realidad a través del Escudo de Frecuencia Resonante, es el Automanejo de tus probabilidades cuánticas o realidades paralelas—– “
(El tema de la CONSTELACIÓN es tan amplio que pausamos en esta breve descripción fractal, ya que además dispondremos pronto de varios archivos-libros sobre esta Ciencia Maestra).
Procognicionar es el equivalente a pensar mediante el uso de los 3 cerebros (lógico, psíquico y resonante), sería como el pensamiento resonante, que se basa en la guía interna y en la cognición directa, que surge del Recuerdo de tus memorias esenciales y fundamentales, siendo la procognición la impronta cognitiva que te han quitado y que se bloquea con la dinámica vorticial del pensamiento, que es la búsqueda externa a través del Logos, a través de la mente analítica, lógica o intelectual, que trata de asistir su búsqueda interna mediante la guía externa intelectual o analítica del Logos, o sea de los conocimientos culturales o los del registro akáshico, que no son conocimientos fundamentales ni esenciales sino circunstanciales o históricos, y en el caso de esta Matrix todos los conocimientos a los que podamos acceder (de hecho todo el conocimiento o información disponible en Internet) provienen del falso Logos metatrónico, del Drakasha o falso Akasha de Luz metatrónico, en especial todos los informes o conocimientos “iniciáticos” de la Nueva Era –que incluye sin excepción todos los sistemas de creencias y de paradigmas que pueden hallarse en esta Matrix–.
Además de tratar de apoyarse en el logos mental, el pensamiento usa un falso código de lenguaje, que es el lenguaje Bablé (El Código del lenguaje sinonímico que hablamos en la Tierra desde la Torre de Babel).
En estas enseñanzas (EMRA) hemos aprendido o estamos aprendiendo a PROCOGNICIONAR, no a “pensar”.
Lo que hacemos al PROCOGNICIONAR no es pensar sino PROCESAR información de otro nivel y a otro nivel, más allá de procesamiento “lógico” del pensamiento, el cual es simplemente un entendimiento falso, discursivo y retórico y no un ENTENDIMIENTO CAUSAL.
El pensamiento de cualquier nivel es por definición una «divagación mental», principal “especialidad” del hemisferio izquierdo del cerebro, que es precisamente el hemisferio donde surge la función cognitiva a través del “lenguaje conceptual” o hablado.
El Procesamiento o Procognicionamiento consiste en, con ayuda de los conceptos vectores, Recordar las realidades fundamentales y esenciales que nos han inducido a olvidar en esta Matrix, al punto de que esas realidades fundamentales que todos tendríamos que conocer han permanecido hasta ahora innominadas, o sea que ni siquiera existe en el diccionario un nombre para nombrarlas. Y nos han borrado de la memoria (especialmente desde el GRAN RESETEO de la Torre de Babel) estos conceptos fundamentales porque, como dicen los Protocolos de los Sabios de Sion: “Aquello que no puede ser nombrado tampoco puede ser pensado”, a lo que agregamos: “lo que no puede ser pensado no puede ser recordado, y lo que no puede ser recordado NO EXISTE”, jajaja.
Pero eso que nos han inducido a olvidar SÍ EXISTE, es una realidad fundamental, y en EMRA estamos en el proceso de recordarlo todo, todo lo que es esencial y fundamental para nosotros.
Entender un concepto vector implica entender –mediante la recordación de nuestras memorias esenciales– la realidad fundamental que ese concepto nombra y describe. Al entender al concepto y la realidad fundamental que nombra tenemos un FRACTAL DE ENTENDIMIENTO CAUSAL.
De esta manera, podemos ir ENSAMBLANDO a este fractal otros fractales o conceptos vectores, cuyo entendimiento causal vamos adquiriendo progresivamente, lo cual es un proceso acelerado y activado dinámicamente como MOTOR DE BÚSQUEDA INTERNA, que nos permite CONECTARLO Y ENTENDERLO TODO rápidamente, por COGNICIÓN DIRECTA, ya que todos los conceptos vectores se explican mutuamente entre sí, y comprender uno es comprender el otro.
Así que Procognición no es “pensamiento” sino PROCESAMIENTO de las realidades fundamentales y esenciales, las cuales podemos nombrar y describir de manera precisa, para lo cual utilizamos los Conceptos Vectores (palabras “técnicas” con significado absumatamente preciso y asinonímico, o sea que no admite sinónimos y, por tanto, carecen de ambigüedad de sentido y significado).
No es que mediante este lenguaje Vector que hemos recuperado a través de EMRA vayamos comprendiendo la realidad sino que mediante los conceptos vectores, que podemos ensamblar como fractales, vamos Recordando la realidad fundamental, la cual no puede ser nombrada con conceptos ambiguos que admitan sinónimos, o sea con las palabras comunes que usamos a diario, ni con ningún concepto sinonímico de cualquier tipo que no conlleve al entendimiento causal, o sea al entendimiento de la/s realidad/es fundamental/es.
Los Conceptos Vectores son Uninómicos o asinonímicos. O sea que tienen un solo significado, único y preciso, un significado de uso específico y TÉCNICO, el cual tiene una base-vector escalarizable en FRACTALES. El lenguaje vector es, fundamentalmente, un lenguaje Matemático.
Al igual que 2 x 2 sólo puede darte 4, así cada realidad fundamental sólo puede ser nombrada con un Concepto Vector específico, y a cada Concepto Vector corresponde una sola realidad fundamental específica a la cual nombra.
De manera que mediante el uso del lenguaje vector no existe posibilidad de AMBIGÜEDAD y CONFUSIÓN, cosas que son inherentes al Lenguaje Bablé que hablamos desde siempre en esta Matrix (y especialmente desde la Torre de Babel), donde cada palabra tiene diferentes significados y diferentes sentidos, y que incluso permite intercambiar, a nuestro antojo, el sentido de las palabras, permitiendo además una inmensa cantidad de “sinónimos” para cada palabra, de manera que podemos “darle vuelo a la hilacha” de la inspiración lingüística, creando, para hablar o tratar de cualquier tema, discursos retóricos “inspirados”, en los que es indistinto usar cualquier tipo de sinónimo elegido al gusto del hablante. Para poner un ejemplo cualquiera, Buda o cualquier otro maestro o “iluminado”, al CARECER del ENTENDIMIENTO CAUSAL de la realidad, utiliza un lenguaje retórico “inspirado”, o sea un lenguaje Bablé.
Dado que todas las palabras del código Bablé son o pueden ser usadas como sinónimos unas de otras, disponemos los hablantes o Bableantes de una infinidad de sinónimos para comunicarnos entre nosotros, o sea que para hablar de cualquier cosa disponemos de un menú inagotable de sinónimos, elegibles al gusto de nuestro paladar, para hablar de cualquier cosa que se nos ocurra y de cualquier manera en que se nos ocurra.
Una aberración evidente pero no detectada hasta el momento, de la que hasta ahora nadie se ha percatado siquiera, porque todos viven atrapados en esa trampa de la Matrix Lingüística Bable o Torre de Babel, o sea nadie se ha dado cuenta hasta ahora de que usamos un lenguaje sinonímico hecho para confundirnos, un lenguaje que es una burla satánica creado para confundirnos y estupidizarnos progresivamente y mantenernos en conflicto y en discusión, porque en realidad, mediante el uso del lenguaje Bablé, estamos cada vez más confundidos e idiotizados, pero bajo la ilusión de que nos entendemos entre nosotros, de que a través del lenguaje con el que nos comunicamos estamos comprendiendo la realidad, de que sabemos y comprendemos cada vez más, cuando la realidad es que sólo nos comunicamos pero sin entendernos realmente.
Y no podemos entendernos, básicamente porque al hablar somos como niños de teta, balbuceantes y babeantes, que no sabemos lo que estamos diciendo. De ahí el término bablé o Babel, que significa balbuceo, o sea que al hablar no hacemos sino emitir balbuceos, de cuyo verdadero significado no tenemos ni puta idea.
Y de hecho “HABLAR” es una palabra onomatopéyica: HA-BLA BLA BLA BLAR, expresando, por burla y desde la Torre de Babel, que somos Bableantes (hablantes), o sea que somos balbuceantes, que no sabemos lo que estamos diciendo, exactamente como un bebé o niño aún babeante. De ahí que describamos (en EMRA) a nuestro falso lenguaje Bablé como Lenguaje Ignofónico (en el que el hablante desconoce o ignora el significado de lo que habla), en contraste con Lenguaje Cognofónico (en el que el locutante conoce el significado de lo que dice).
De ahí que el lenguaje Bablé admita el uso de “sinónimos”, y todo nuestro lenguaje sea SINONÍMICO, o sea que, al no tener un verdadero significado VECTOR, o significado preciso y uninómico (lo contrario a sinonímico), cada palabra admite la aplicación de un SENTIDO cualquiera, elegido al gusto del hablante o del consenso otorgado por el uso.
Así cada palabra tiene SENTIDO –que es un sentido puramente “emocional”– pero no un significado verdadero. ¿Vas comprendiendo?
Y no es que carezcan las palabras que usamos a diario o de las que podemos disponer consultando el diccionario, de un significado verdadero. De hecho, lo tienen, pero éste es un significado críptico anagramático de magia negra que, desde luego, todos absolutamente desconocen.
En EMRA hemos decodificado el significado críptico de magia negra de cada palabra. De ahí que nosotros estemos aprendiendo a usar este nuevo vector de lenguaje, y comunicándonos mediante conceptos vectores, incluso transitando hacia el lenguaje Anglo-arcano.
En EMRA hemos decodificado todos los Códigos del Lenguaje Bablé, y hemos recuperado nuestro verdadero LENGUAJE VECTOR, que es el lenguaje del entendimiento causal progresivo.
A través de nuestro lenguaje vector, o sea de nuestros conceptos-fractales o conceptos-vectores estamos usando términos precisos de cuyo significado tenemos progresivamente el perfecto entendimiento causal.
Esos conceptos vectores con los cuales construimos el lenguaje vector nos ayudan a activar nuestras memorias internas y armónicos de conciencia, para llegar al entendimiento causal progresivo de nuestro sistema de realidad total.
LA PROCOGNICIÓN
La procognición utiliza en perfecto equilibrio las tres mentes, la mente lógica (hemisferio izquierdo), la mente psíquica (hemisferio derecho) y la mente resonante (el cerebro resonante que tenemos entre los dos hemisferios cerebrales, ubicado de hecho en el cuerpo calloso).
La procognición se activa mediante las facultades analógicas y psíquicas del Hemisferio derecho y del cerebro resonante, creando un estado de conciencia de percepción simultánea o conciencia eidética que permite percibir las realidades fundamentales y ensamblarlas como partes fractales de un todo unificado, permitiendo el entendimiento causal de toda la realidad.
El pensamiento, lo que llamamos “pensamiento”, se genera desde la actividad lógica y lineal del hemisferio izquierdo, que sólo puede ver el tiempo dividido en segmentos lineales, como presente, pasado y futuro, y que no puede ver ni procesar la realidad fundamental, porque no puede ver la realidad como un todo, mucho menos como un todo unificado. El todo que intenta ver se compone sólo de partes separadas y fragmentadas, que no pueden unirse o ensamblarse como unidad, y por eso el pensamiento no puede ver la totalidad sino solo partes o fragmentos separados, ni puede procesar la realidad porque desde su perspectiva de conciencia artificial toda la realidad es fragmentaria y sin cohesión, ni sentido de unidad fundamental.
Por tanto para el pensamiento la realidad es, básicamente, ininteligible, y sólo “intenta” pro no puede comprenderla, y lo intenta no mediante conceptos vectores sino usando conceptos sinonímicos de sentido ambiguo, mediante los cuales puede construirse un lenguaje narrativo-retórico, que es creativo o “inspirado”, en cuanto admite una casi inagotable modalidad del uso de “sinónimos” para formar construcciones retóricas de ideas que, lejos de aumentar nuestra comprensión de la realidad, aumentan nuestra confusión mental, pero bajo la ilusión de que sabemos y comprendemos, de que nos estamos despertando, instruyendo e, incluso, “iluminando”, jajajaja.
Leonardo Desiderata: EMRA, portavoz







