22/04/2022 DESMITIFICANDO LA “NORMALIDAD” –LA GRAN LIBERACIÓN–

¡¡¡Otra gran liberación!!! … ¡Inmensa! … En EMRA nos hemos liberado finalmente, aunque con efecto retardado  –ya era hora – de esa monstruosamente falsa tipificación de que los que no nos adaptamos al comportamiento prototípico predictivo o normal, somos patológicos,  “subnormales” o “anormales”, esa creencia aberrante de que lo normal representa la salud mental y de que lo que no es normal es patológico, lo que nos convierte y estigmatiza a algunos como una especie de enfermos mentales, pues lo normal y lo anormal son los únicos criterios de referencia en los que se basan la salud y la patología mental.

¿Por qué los zombis que nos rodean, es decir, la casi totalidad de los que nos rodean son personas “normales”, mientras que algunos de nosotros –los así tipificados por la percepción ajena y común o por el “diagnóstico”– somos supuestamente sub-normales?

La respuesta es muy simple: la inmensa mayoría son “normales” simplemente porque son consciencias de plástico, sin cuerpo álmico, porque para interactuar exitosamente con ellos tienes que parecer tú también de plástico, demostrar que tienes una consciencia sintética igual que ellos.  Eres “normal” simplemente y en tanto y cuanto “sigues las NORMAS” predictivas programadas por la mente enjambre insectoide.

Si te fijas, si sigue las normas predictivas, cualquier imbécil puede ser “normal” y bienquistarse a la sociedad, mientras que tú puedes ser un genio pero si no sigues las normas predictivas pasas por imbécil y eres baneado. Te pintan una raya: de aquí no pasas.

Esto es algo que nunca nos encajó a los supuestos “anormales”, y que siempre nos olió apestoso, porque algo tenía que andar muy mal con esto de la “normalidad” cuando cosas semejantes suceden.

Entonces ¿qué es una persona “normal”?

Una persona “NORMAL” es un prospecto al normosociotipo social o “prototipo de normalidad dentro de la sociedad”.

El normosociotipo es un sujeto básicamente psicopático que funciona como un prospecto de individuo confiable y socialmente funcional, simplemente porque sigue adaptativamente las normas de la sociedad o del grupo social al que pertenece o intenta pertenecer, buscando como prioridad fundamental integrarse funcionalmente a la “sociedad” y promocionarse o postularse como “prospecto” para el juego social del lucro y la interacción satisfactoria entre el Normocomio o conglomerado de zombis que nos rodean, enchufados también al Egregor de la “normalidad”.

El ente “normal” es un escalador social que se mantiene activo dentro de un juego postulador en el cual a nivel social se promete como prospecto potencial en todas las formas de interacción e integración a los grupos u círculos sociales, así se promete como:

Prospecto de socio

Prospecto de cliente

Prospecto de patrono

Prospecto de ofertador de servicios profesionales

Prospecto de gerente

Prospecto de ascenso al puesto de trabajo

Prospecto de puesto político

Prospecto de amigo

Prospecto de invitado a la fiesta

Prospecto de novio

Prospecto de marido

Prospecto de promoción  a cualquier curul o tipo de escaño social

El prospecto o prometiente maneja el código de comunicación de los grupos o individuos a los que puede usar de escalafón, usa el lenguaje familiar del grupo en el cual intenta mimetizarse. El prospecto, desde pequeño trabaja por encarnar y personificar el prototipo de persona “normal” que le permitirá moverse en sociedad como un ente confiable y funcional, como todos los individuos normativizados, es decir, que han sido sometidos al control de la psico-ingeniería social, que es quién te siembra esa Incepción de la normalidad, que te van insertando culturalmente como un juego subliminal y que se convierte en comportamiento predictivo programado.  Sólo en la medida en que el individuo haya sido eficientemente programado por el Egregor de la Normalidad, será considerado un ente confiable y funcional para la sociedad.

El prospecto, al zombificarse adaptativamente dentro del normotipo social al que se esfuerza por pertenecer y personificar, busca negociar y seducir y ser promocionado dentro de la sociedad, para recibir la recompensa de la integración a los círculos sociales y liberarse así de la estigmatización y baneo a que se hace acreedor quien no se adapta a las normas o estrategias de convivencia normotípicas, que son las que le permiten a todo zombi encajar, socializar o negociar para satisfacer sus impulsos de sobrevivencia básica exitosa, según el estilo de vida antinatural consumista-parasitaria de todos los muertos-zombis que nos rodean.

El prospecto es un negociador, no le importa nada más que el lucro, la negociación exitosa y el triunfo de la personalidad, siendo una consciencia sintética de tipo enjambre que sólo funciona a través de la mente Egregor implantada por la Matrix. No le importa hacerse cómplice –mediante un consumismo embrutecedor–, de la destrucción del orden natural y de otros seres vivientes inocentes, a los que tortura y asesina para comérselos, y para usarlos convirtiéndolos en todo tipo de objetos (artículos de consumo), inocentes que por decenas de miles de millones son masacrados diariamente para alimentar a todos estos demonios predadores matanceros carroñeros de voracidad ilimitada que nos rodean y que mantienen una destrucción constante, inherente a la marcha del Sistema Matrix, al cual el prospecto alimenta y sostiene, ya que él se dedica a engrasar los ejes del Sistema, el monstruo Bestial en torno del cual todo en esta sociedad se mueve.

El prospecto muestra una adictiva complicidad complaciente, extrema y karmática con todas las formas de destrucción a las que él se adhiere adaptativamente para seguir fabricando dolor y crueldad para los más inocentes, y así seguir funcionando como prospecto o persona “funcional y confiable” dentro de la sociedad de zombis, orgulloso de sentirse como un producto que cumple con los estándares de la norma de fabricación. Los normativizados, “prospectos” o “funcionales y confiables” son las perores larvas destructivas y parásitas, a pesar de lo cual se sienten orgullosos, importantes, honrados, responsables, buenas personas, dignos de ser admirados y que hacen lo correcto.

Nos engañaron los “normales” que nos rodean haciéndonos creer y sentir que nosotros éramos inferiores a ellos, que nosotros éramos los patológicos, los locos o idiotas, que éramos deficientes o enfermos mentales, defectuosos o inútiles incurables para la sociedad, inadaptados o con funcionamiento patológico dignos de medicación, ya que no funcionó con nosotros la mutación conductual que te hace útil para el Sistema, y así recibes ese típico castigo de la exclusión social, sólo porque no nos ponemos al nivel de su estupidez.

Nos etiquetaban con todo tipo de síndromes y trastornos. Pero se ha desmontado su teatrito cartonero, sus burlas y bullyng ñoños ya no nos hacen ni cosquillas. Bueno, sólo un poco, pero de risa. Les ha salido mal la última maroma a los “normativizados” y han quedado reducidos a monigotes de cartón, portacuerpos sin alma, consciencias sintéticas y unidades biológicas de carbón programadas por su mente enjambre Egregor. ¡Qué alivio tan increíble! … Qué éxtasis esta gran liberación del mito de la normalidad, qué empoderamiento se siente una vez te has liberado del engaño grotesco llamado “normalidad”, que nos torturó durante tanto tiempo. … Qué alivio al menos no morir imbécil, ni atribulado y humillado por la burla y el baneado de esta sociedad de zombis patológicos, esta Normolandia.

Ahora, cuando escuches decir a alguien que fulanitos es muy “normal”, en el sentido de una elevada cualidad de su persona, te vas a atacar de risa o de irónica compasión. Igual si te aplican a ti burlonamente el mote o baneo de sub-normal o de no-normal, lo vas a sentir hasta el éxtasis como un elogio.

Ahora puedes ver a los “normales” como los idiotas bocaencalzonados que infestan el mundo y que no saben ya donde meter el culo, aprendiendo obedientemente una “nueva normalidad”, escondiéndose de un supuesto bicho y siendo sistemáticamente brutalizados cada vez más por su nueva normativización y programación predictiva. Ahora sabes que la Normativización no es más que parte del mismo juego de control de la psico-ingeniería conductual social, una INCEPTION más que te siembran en la cabeza de manera cultural y subliminal para ortopedizar tu mente y conducta dentro del comportamiento predictivo programado. 

Ahora, con este conocimiento y Entendimiento Causal que tienes, se paran frente a ti los “normales” y salen chillando como energúmenos. ¡¡¡Te los comes con papas fritas!!! … Son más grotescos e inconvincentes que un desfile de fachas. A estas alturas de nuestro entendimiento causal, aunque sean la casi totalidad mundial los veo a estos “normales” como a un pequeño grupo minoritario de dementes. Aunque sean avalados por los psiquiatras y psicólogos portacuerpos, que no han hecho más que inventar una sarta de ridiculeces acerca del concepto-mito de la “normalidad” y de los supuestos “síndromes” y “trastornos”, y todo tipo de patologías estigmatizantes aplicadas a la carta, que abarrotan todos sus libros y en los que basan todos sus “diagnósticos”, que sólo se basan en especulaciones y falsos estudios sin sentido y en datos estadísticos falsos, pero que en concomitancia con todas sus falsas terminologías han sostenido por ya casi dos siglos este mito tan bestialmente falso y grotesco de la llamada “normalidad”.

Los invito a todos a liberarse por completo de esta farsa de mierda, de esta falsa percepción que les han impuesto a ustedes acerca de la “normalidad” y la “anormalidad”, una puta farsa que nos colaron, como tantas otras, pero de la que nos hemos liberado acá en EMRA.

La “Normalidad” es una anomalía o impronta de percepción artificial que sólo puede existir en función de la existencia de una “SOCIEDAD”, donde todos interactúan como “negociadores” o “socios” unos de otros, sociedad merkantera que sólo surge en las URBES-Contenedores, es decir, nunca surge en un contexto natural sino en asentamientos de enjambres parásitos hiper-consumistas, cuyo único fin es el LUCRO y el consumismo parasitario, donde todos son “SOCIOS”, “PERSONAS”, identidades “legales” o tributarias (esclavos), es decir: zombis-muertos vivientes o personas normotipificadas, plastificadas.

Al contrario de la “COMUNIDAD SOBERANA” que surge en la vida rural, donde somos Soberanos, no esclavos o sometidos bajo ningún tributo de ninguna autoridad Autoproclamada, donde no vivimos hacinados en termiteros monstruosos sino en comunidades vivas, donde no somos “personas” sino “seres vivos naturales” y donde recuperamos nuestra identidad natural propia, no estigmatizada por las falsas patologías de la personalidad ni por la personalidad e identidad artificial normotípica, impuesta por los falsos prototipos de Matrix, los nuevos prototipos que engendran individuos cada vez más patologizados por la “normalidad”, con un equilibrio mental totalmente destruido por la inducción programada de nuevas patologías de la identidad y cada vez más controlado por políticas tributarias y sanitarias, que son ahora las principales herramientas normativizantes.

(Continúa en una parte 2)

EMRA –Enseñanzas Maestras de los Registros Akúshicos –