13/04/2022 LA VIDA RURAL, EL PARAISO PERDIDO

Sin patrullas de militares y policías “vigilando”, sin el control policial-militar–administrativo de cada citadino a través los impuestos, pagando impuestos por donde habita uno supuestamente en casa “propia”, por lo que se come o por lo que compra, y hasta por lo que se trabaja, un sistema supuestamente “benevolente”, de monitoreo total sobre cada individuo, vigilando nuestro pensamiento y nuestra “salud”, “por nuestro bien”, lleno de zonas y registros de identificación y control biométrico digitalizado, hacinados en ciudades-tumba, termiteros infernales, encementados por asfalto en cualquier lugar por donde se posen nuestras suelas de los zapatos, recordándonos el pasado con monumentos de héroes falsos, pero sin vestigios por ningún lado de lo que realmente somos o podemos ser, con falsos “sistema de bienestar”, donde incluso el Sistema (disfrazado de “gobierno” o “Estado”) entrega dinero a la gente, supuestamente para proveer sus necesidades, pero en realidad para terminar de quitarles su poder y volverlos más dependientes y parásito del sistema parasitador.

“Sistema de bienestar” sería darme un terrenito con agua y semillas para cultivar, eso sería bienestar y auto-sustentabilidad, pero ningún gobierno, por populista que sea, sea de “izquierda” o de “derecha” hace eso, porque si eso hiciera se rompe el Sistema de la Matrix legal, el sistema del contenedor urbano, donde hay que “ganarse el pan diario” con el sudor de la frente.

“El “PAN” nuestro de cada día dánoslo hoy”, dice la invocación a la subsistencia diaria.

¿Y por qué SIEMPRE es el “pan” y no el “fruto” de cada día? … ¿Por qué el símbolo del alimento es siempre el PAN y no el FRUTO? … El pan es la peor comida que existe o lo peor que podemos comer, ni siquiera es alimento, es un veneno, es el migajón para saciar el hambre de los esclavos, para que se mantengan con vida un tiempito más pero sin nutrirlos, al igual que los almidones, los cereales y las comidas excitantes al paladar, que son todos comestibles procesados por la Matrix en fábricas de comida, o de veneno, pero no verdaderos alimentos.

El verdadero alimento son los frutos o frutas, pero de esas no se habla, se habla del “pan”.

Los médicos le prohíben las frutas a los diabéticos pero no les prohíben comer pan, incluso es parte de la dieta recomendada medicamente para cualquier enfermo.

Lo que dice el mensaje programador de esta Matrix es que hay que “ganarse el pan”, y con el sudor corporal, no dice nunca “ganarse el fruto”, sino ganarse el “pan”. ¿Por qué? … ¿Por qué hay que ganarse el pan y no el fruto? … Porque el fruto no hay que “ganárselo”, sólo hay que estirar la mano y cogerlo sin esfuerzo, porque se haya por doquier, porque esta Tierra es un Edén mágico paradisiaco, donde la comida brota en abundancia de los árboles y plantas que pueden brotar en cualquier lado, o simplemente sembrarse para tener comida gratuita por donde pases.

El fruto no hay que “ganárselo porque el fruto, al contrario del “pan”, es un don natural, su característica intrínseca es la Gratuidad, porque se haya disponible al alcance de la mano, en conformidad con la Ley natural de “máxima simplicidad, mínimo esfuerzo”. En cambio, el pan no está disponible, porque hay que sudar para ganarlo, el pan es el símbolo de la esclavitud.

Aquí en la Tierra hay para vivir sobrado y con la máxima simplicidad y mínimo esfuerzo, sin gastar el quantum en el trabajo antinatural de 8 o 12 horas diarias, por no hablar del trabajo absurdo de trasladarte a distancias enormes para regresar a tu habitáculo en el termitero, donde viven todos hacinados como hormigas.

¿Por qué vivimos esclavizados en “ciudades” y no libremente en zonas rurales?

Porque en las zonas rurales básicamente estamos en libertad, podemos ser libres y hasta soberanos, y disfrutar de la abundancia que brinda la naturaleza con solo cooperar un poco con ella. En la vida rural la vida florece por donde caminas y no hay asentamientos encementados, ni edificios gigantescos que te impiden respirar y recibir la luz del sol. Incluso podemos crear el Edén en la zona rural. Te han condicionado en contra de esto porque el Edén es la sentencia de muerte de la Matrix.

En el Edén no hay que trabajar, sólo toma uno de todo lo que hay, para hartarse y de manera prácticamente ilimitada, sin tener que esforzarse vanamente, sino sólo ejerciendo y potenciando los dones naturales.

Por eso los diablos diseñadores destruyeron este Edén de la Abundancia y lo convirtieron en desiertos, en paramos, en valles estériles y en ciudades, por eso destruyeron todos los árboles de este Edén y nos recluyeron en estos contenedores de insectos carroñeros, donde la única comida es el pan y el trozo de cadáver (carne) que te puedes ganar con tu sudor, y eso si tienes la suerte de hormiga de que te tomen como esclavo.

Por eso aquí no tienes nada natural que se disponga para tu bien, no tienes tierra por donde caminar, solo cemento, no tienes agua de ningún manantial y ni siquiera tienes sol, porque para eso se han erigido monstruosos falos obeliscos o edificios que te quitan la luz del sol y te impiden mirar en lejanía, y sólo puedas ver anuncios publicitarios por doquier, para que no tengas más opción que meterte en el bullicio del termitero y te vuelvas adicto a la vida “excitante” del termitero, atiborrado de distracciones y espectáculos, para que te sientas solo, vacío y miserable si intentas volverte hacia ti mismo por un instante, y seas incapaz de volver o anhelar al equilibrio de la vida simple y natural, pues necesitas la compañía de los otros insectos carroñeros, y sólo te sientes vivo en esta interacción parasitaria y sosteniéndote en lo que crees ser para ellos, en tu personalidad sintética, en tus agregados artificiales que te alimentan y en los que se sostiene tu yo sintético, porque te sientes totalmente vacío y perdido si sales por un momento del control del monstruo, el Egregor de la ciudad, porque es sólo aquí donde encuentras tu escapatoria antinatural de ti mismo.