Escalando hasta la realeza suprema de nuestro Reino y Poder Soberano
–Ejercicio de entendimiento Causal para los Escaladores de Frecuencia
Estar convencido o tratar de convencerse de la inexistencia de los llamados “fenómenos paranormales” o psíquicos, como fantasmas, telequinesis, médiums, telepatía, psiquismo religioso, visiones del futuro y muchos otros más, negarlos férreamente desde el convencimiento de que tales manifestaciones “misteriosas” son simplemente supersticiones o invenciones sin ningún sustento científico, y de que sus supuestos “testigos” son simplemente unos mentirosos o farsantes, viene en realidad de la necesidad de convencerse de la INEXISTENCIA DEL ALMA, de la necesidad de vivir convencido de que la materia física es lo único que existe, de que NO HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE y de que todo se desarrolla al azar, y en consecuencia de que no hay una Ley Trascendente que lo rija o supra-ordene todo. Lo que busca el “escéptico rabioso” es apoyar esta perspectiva materialista como la prueba contundente y matona de que somos exclusivamente materia física, y descartar como cosa ridícula la posibilidad de otra vida después de ésta y, por tanto, convencerse de que al morirnos “no pasa nada” como consecuencia de lo que hemos hecho en esta vida. O sea que el “escéptico” lo que busca en realidad es la prueba de que no hay razón alguna para no vivir al máximo de los sentidos y experimentar intensamente todos los placeres de la vida, sin esa tontería ridícula de creer que, de algún modo, estás cometiendo algún pecado, error o karma que tengas que pagar después de la muerte, ya que NO HAY CONSECUENCIA.
Ésta nada más es la verdadera razón por la que vemos a escépticos feroces que se enfurecen cuando alguien habla de cosas paranormales o dice haberlas presenciado o experimentado, o la razón de que haya incluso algunos escépticos rabiosos dedicados a “desenmascarar” a los supuestos médiums, psíquicos, hechiceros, ocultistas, magos o espiritualistas de toda índole, para exponerlos como mentirosos, estafadores y farsantes. Así hemos visto a escépticos rabiosos adinerados ofreciendo millones de dólares a quien pruebe la existencia de un verdadero fenómeno paranormal.
Y esto lo hacen como una apuesta experimental a nivel de propaganda materialista, tratando de probar, por su cuenta, que NO EXISTE TAL COSA COMO EL “ALMA”, Y QUE NO EXISTE UNA LEY DE CONSECUENCIA A LA QUE HAYA QUE RESPONDER DESPUÉS DE ESTA VIDA.
Todos los “escépticos”, desde el nivel de los típicos: “Yo no creo en esas pendejadas”, hasta los premios Nobeles, cuyo escepticismo y negación de lo paranormal o sobrenatural se sustenta totalmente en la glorificada “ciencia”, son portacuerpos o zombis vivientes movidos por esta necesidad de auto-convencerse de que la vida se rige exclusivamente por causalidades aleatorias, sin que pueda existir un mínimo de prueba en contrario. Todo se reduce a átomos y energía en movimiento de los que surge la materia. No existe por tanto una causalidad trascendente, la vida simplemente sucede, y todo queda en el nivel biológico material, todo lo demás son invenciones y patrañas engendradas por el miedo y la estupidez. Eso es lo que ellos quieren y necesitan probar, para demostrarse a sí mismos la irracionalidad del miedo ante lo “desconocido”, miedo que te quita de disfrutar al máximo esta vida física, la única que realmente existe.
Esto dice el escéptico rabioso: Cuando te mueres te mueres. Con la muerte se acaba todo, te desapareces. No existe el mundo espiritual, todo es exclusivamente materia. Esta es la apuesta del escéptico materialista rabioso. Hay que apostar a eso, de lo contrario te pierdes de vivir.
Pero hay otros cuyo miedo no les permite zafarse hacia ese nivel de apuesta y desafío, prefieren inclinarse de rodillas ante una deidad y, bajo su bendición, eso sí, entregarse a la confesión sincera de que ellos son “pecadores”, que no pueden evitar caer en la tentación del pecado, o del error justificado, ya que errar es de humanos, lo que de hecho “justifica” el error, mientras perdonar es el oficio de la divinidad. Si el oficio del humanero es errar o pecar y el oficio de su dios es perdonar, se complementan maravillosamente en ese juego de la complicidad victimista y en ese bucle perpetuo de culpa-arrepentimiento-perdón.
Y en eso consiste mi fe, en creer firmemente en que Dios perdonará mi debilidad humana, y mis errores por grandes que sean. Esta psicoterapia del Templo que es el perdón divino es el verdadero “seguro de vida contra el miedo” que todo “creyente” estará siempre dispuesto a pagar.
Y aunque es cierto que hay mucho de farsa, truco y montaje en muchos de los supuestos fenómenos paranormales, ejecutados en público por simple negocio, hay también un nivel o parte de realidad en muchos de los fenómenos psíquicos, como médiums, canalizadores, y otras habilidades y experiencias psíquicas reales. Pero ciertamente el hecho de ser en cierto modo “reales” estos fenómenos o manifestaciones no son prueba de nada de lo que afirman las religiones o sectas, de culto espiritualistas o chamánicas o de cualquier tipo.
La simple verdad es que la manifestación de lo “invisible” no es probatorio de un orden “divino” sino de un orden demónico o demiúrgico disfrazado de verdad o de reino espiritual, y es únicamente el miedo de los testigos de estas experiencias o encuentros con lo “sobrenatural” lo que puede explicar las repentinas conversiones a tal o cual religión, secta o profesión de fe. Es únicamente el miedo al MISTERIO de lo sobrenatural, sobre todo “probado” como experiencia directa y propia, lo que explica la existencia del MISTICISMO, que significa: relacionado al “Misterio”, que viene a su vez de “MIXTO” o “MIXTURA”, Mezcla o mezcolanza de cosas que nos “resuenan”, pero cuya naturaleza no entendemos ni discernimos, y es por ese desconocimiento insuperable que nos arrodillamos ante el enigma o el acertijo indescifrable, o sea ante el MISTERIO, que es la característica principal de lo “divino”, un misterio nunca realmente explicado ni revelado, porque precisamente es el misterio lo que protege a la divinidad, y por eso el velo del misterio nunca se apartará de su altar y permanece incognoscible, pues de revelarse ese misterio la divinidad podría ser destronada y traicionada. De ahí que toda divinidad sea inseparable de sus misterios y de sus atributos inexplicables.
De ahí que el culto de lo ”sagrado” (que significa simplemente “secreto”) y sus adoradores, además de administradores del culto y de sus medicinas del Templo, como “sacerdotes” o “ministros”, necesiten de “interpretes” CABALÍSTICOS y de númenes que “inspiran” a individuos consagrados en los cultos MISTÉRICOS, como hierofantes, profetas, pitonisos, adivinadores o intérpretes de sueños, visiones y enigmas, guías elegidos, y otros “testigos de fe” o mediadores entre la “divinidad” y el humano.
Así, para quien tiene una experiencia psíquica que rasa con lo sobrenatural se percibe ésta como un llamado al ejercicio de la fe, como una nominación a formar parte entre los “elegidos”, y esa experiencia puede venir como un llamado interno o como un suceso paranormal del que podrías ser testigo, como un ruido extraño o una voz fantasmal, o una silla que se mueve, porque … ¿qué tal si es a través del miedo a lo desconocido, del escalofrío espeluznante, de donde surge para ti la manifestación de lo “divino” y la iniciación a la fe? … Que lo mismo ese llamado a la fe puede venir de un suceso devastador y totalmente inesperado, una desgracia que te hace sentir en una inseguridad insoportable, al grado que por primera vez quizá te sientas necesitado de una mano tan poderosa como la divina, sin que puedas ya vivir sin estar aferrado a ese sostén necesario. Sentirás como una fuerza avasalladora y tu instinto será el de arrodillarte ente ese poder que te trasciende, y del que sentirás que debes ponerte “a su servicio.”
Mira a los adoradores del culto en las iglesias, ¿qué impulso alucinante sino el más miserable de los miedos puede llevarte a arrodillarte ante una deidad, de la misma forma que un esclavo se arrodilla ante su amo?
Aquí es donde opera la “inspiración” para la “elección” de tu dios, al que en adelante has de adorar arrodillado, y serán las improntas de creencia que te hayan sembrado en ésta y en encarnaciones anteriores las que te determinarán a elegir a tu “dios”, por manipulaciones similares a las que te llevan a percibir a ese dios como “superior a otros dioses” o como el “verdadero”. Y respecto a sus mandamientos u ordenanzas no tendrás ninguna duda, o más bien ninguna objeción de consciencia, cumplirás su voluntad, anunciada a través de sus ministros, sea la que sea, como un esclavo obedece a su amo, sin cuestionarlo, porque tu recompensa es grande en el cielo, y proporcional a tu fidelidad y lealtad.
Por el contrario, nosotros, los Walkin, no nos convertimos a ninguna fe por el sobresalto ante situaciones fantasmales, ese miedo que nos sobrecoge y nos muestra nuestra vulnerabilidad desnuda, sintiéndonos tan necesitados de protección como cuando estábamos en el seno de nuestra madre. No, no es eso, no es a través del miedo ni, mucho menos, del susto, el espanto ante lo desconocido o ante alguna manifestación de lo invisible, sino es a través del shock inside y el Recuerdo interno y profundo del Alma que experimentamos ante las Realidades Fundamentales reveladas, y ante las Técnicas que puedes experimentar en directo como Testigo de prueba, que gradualmente regresas a tu conocimiento esencial. Y vamos alineando nuestro Albedrío con esa prima vibratio o verdad interna más profunda, que recibimos a través de las señales consteladoras o de la propia constelación directa, y nuestro entendimiento se abre a través de nuestros Armónicos de Consciencia para activar nuestro Juicio de Poder Soberano, en una dinámica de percepción que no se somete a la voluntad de ningún supuesto Juez divino, ni a la del Egregor que dicta la norma comportamental y el dogma de fe o de creencia para los esclavos, que sirven a la autoridad y al principio de autoridad jerárquica que se yergue por encima de sus cabezas, a la autoridad legal (o judicial) o su sistema de leyes, y a la Autoridad supuestamente trascendente o divina.
Estamos a otro nivel, uno que no puede ser comprendido por nadie más, un nivel que no viene de ninguna fe y que no necesita ninguna garantía de nada, que se sostiene no en el miedo, sino en la verdad esencial más interna y profunda, en el goce más inocente del Alma. La verdad no viene de ninguna fuente divina, ni del Misterio sagrado, nunca realmente explicado y sólo comprendido supuestamente por “Dios”, sino viene de la consciencia psíquica eidética que va abriendo nuestra consciencia hacia el conocimiento esencial y supremo, y al entendimiento causal de todas las cosas y de todo el sistema de realidad total, dentro y fuera de esta Matrix, un conocimiento y entendimiento supremo que es precisamente la base de nuestro Juicio Soberano y Poder Soberano, un Juicio que no puede ser sobornado por nada, ni siquiera por el miedo. Éste es el poder supremo e insobornable al que escalamos los verdaderos Ángeles, los Ángeles Arkanos, que somos los que custodiamos y transmitimos el conocimiento esencial y supremo, no mistérico sino eidético o perfectamente claro para quien desde sus Armónicos de Consciencia y su Prima Vibratio lo recibe e integra en su Ser, y que para escalar al cual el único obstáculo es y será siempre simplemente el miedo, pues el más grande e irrenunciable de los miedos es precisamente el de escalar hasta la realeza suprema de nuestro Reino y Poder Soberano.







