
La humanidad no consiste en la forma física humana sino en el “cuerpo álmico” o el alma. Si no tienes un alma no eres humano, aunque tengas forma humana. La mayoría de la gente que vemos y conocemos, un 70% de ellos, no es humana, son PORTACUERPOS. Porque casi nadie tiene alma, sólo un 30% de ellos, pero casi todos los “almados” que quedan son CASCARONES. O sea, que tienen el alma ya casi muerta /colapsada, convertida en cuerpo larvario/ CONSCIENCIA SINTÉTICA. Sólo si tienes un alma viva y activa preservas tu naturaleza adámica-angélica original y puedes llamarte humano. Si tienes alma, aunque no tengas forma humana, ERES HUMANO. Todas las especies “almadas” son humanas, todos los llamados “animales” SON HUMANOS. Ellos no sólo son humanos, también son ÁNGELES.
Las bestias psicópatas o “gigins” –demonios de forma humana- que nos rodean, o sea, los portacuerpos/cascarones desalmados, que son la mayoría de la gente a nuestro alrededor… ¡¡¡¡Creen que los humanos de otras especies son COMIDA!!!!
Hijos de p*. hay que ser una bestia imbécil monstruosa para creer que los otros seres vivientes son para comer. Porque estos monstruos que ven esta aberración como “normal” no hacen más que arrasar y destruir. Ellos son la maldición de la Tierra, ellos son los que han creado el infierno en la Tierra, ellos han convertido este mundo en un inmenso matadero, en una guerra infernal e INTERMINABLE contra los seres más puros, inocentes e indefensos. Por eso, puesto que el infierno de la explotación y tortura animal en la Tierra REBASA LOS LÍMITES DE LA TOLERANCIA CÓSMICA, en el nombre de la viabilidad y equilibrio universal de todos los seres vivientes, hoy los ángeles-humanos invocamos y convocamos al Poder Soberano esencial y universal. Y clamamos por una purga universal que libere a ka bestia humana de la faz de la Tierra. Clamamos por el día en que las bestias de forma humana, la peor de las plagas parasitarias, dejen de existir, para que todas las demás especies humanas sean liberadas de su infernal dolor, tortura y sufrimiento incesante, indescriptible, ilimitado. Con toda nuestra alma decimos: ¡SIC ACTEAT! ¡SIC FACTEAT! (¡Así sea! ¡Así hágase!)







