Llegó hace unos 6 años, apareció y se quedó, era una noche de invierno, venía de la calle, era un cachorro de unos 3 meses, entró en la librería, me saludó como si nos conociéramos y nos conectamos desde nuestra esencia más pura.
Se llamó Dharma. Dos años después, con dinero principalmente aportado por mis hermanas y otro poco que había juntado yo, construí un departamento sobre la casa de mi madre, quedando éste en una segunda planta alta, pero al final resultó que la condición para que yo habitara el departamento era deshacerme de Dharma, porque era una perra grande (tipo pastor belga mestiza), y la losa de la casa materna en la planta baja podría dañarse con sus excrementos y orines, etc. los gatos y dos perritos pequeños que yo tenía entonces vale, pero Dharma, ni hablar.
Ni quise deshacerme de Dharma, no hubo ningún conflicto entre seguir pagando renta y quedarme con Dharma o deshacerme de ella para habitar mi propio departamento, eso fue inmediatamente descartado, así que seguí en la pequeña casa en la que hasta ahora sigo pagando renta.
Mi acción parecía de manicomio.
–¿Cómo vas a seguir pagando renta sólo por tener una perra cuando tienes un bonito departamento en el que puedes vivir sin pagar? –me decía mi madre.
–Pues ni aunque me ofrecieran el paraíso, si no me dejan entrar con Dharma no entro –dije
Unos tres años después conocí la historia hinduista del rey Yudhishthira y del perro en el Mahabhárata, el rey al que se le ofreció subir al cielo, historia que me conmovió muchísimo y verán porqué.
Indra, el Señor del Cielo, montado en su carruaje celestial, se aparece y le informa a Yudhiṣṭhira que ha llegado al final de su viaje y le invita a subir al carro y entrar al anhelado Cielo, a donde su familia, su hermanos y esposa, ya estaba esperándole.
Ellos habían abandonado se cuerpo. Sin embargo, Yudhiṣhṭhira tenía el raro privilegio de poder entrar al Cielo con su propio cuerpo físico.
A punto de subir al carruaje Yudhiṣhṭhira vio que su perro fiel lo seguía, y pidió a Indra que le permitiera llevarlo con él.
Indra se rió de esta idea y respondió: «Se te asegura inmortalidad y prosperidad sin límites; eres la persona más afortunada del mundo. No pierdas todo por amor a un perro. No hay lugar en el Cielo para los perros».
Entonces Yudhiṣhṭhira rechazó ir al cielo, porque no podía abandonar a un ser tan amado por él y tan fiel.
Entonces, el perro cambió su apariencia y se convirtió en la deidad del Dharma, que en realidad era su verdadera forma.
En realidad, todo era una prueba para verificar la adherencia de Yudhiṣṭhira al dharma (que incluye compasión a todos los seres como base). Por tanto, Yudhiṣṭhira subió al carruaje de Indra y juntos entraron al Cielo.
A Dharma dejó de funcionarle el riñón y ha estado dos semanas enferma.
Anoche le preparé a Dharma un té de cáscara de piña con hierba de la piedra, que es para el riñón, hierba que nunca había visto y que se me apareció ahí de pronto en la cocina. La perrita había estado vomitando toda la tarde, cuando volví a la librería seguía vomitando. Cuando le di el té, aún caliente, se sintió reconfortada y dejó de vomitar, incluso la noté animosa y con una mirada muy despierta, ya no volvió a vomitar después de eso.
Nos quedamos aquí un par de horas después de eso, y se veía perfectamente bien. Le di solo un poco de ese bálsamo para observar su reacción y cada hora le daba otro poco. En total fueron tres tomas pequeñas. Ella suspiraba con mucho descanso, y se nota que aprecia todo lo que hago por ella.
Tenía como dos semanas enferma. Dada su insuficiencia renal grave, y aunque parecía muy animosa y deseosa de vivir su pronóstico era pasar por un proceso de sufrimiento que podría durar de algunas semanas a tal vez unos pocos meses. Aunque en este momento, y aunque su malestar iba en aumento, no estaba precisamente sufriendo, el sufrimiento es anímico y ella anímicamente estaba muy bien, y lo estuvo hasta el último momento, o se puede decir que ella anímicamente era muy fuerte en Templanza.
Después del té hice un largo ritual constelador, un ritual de gratitud y constelación para constelar su proceso Bardo, para que… o sanara o cerrara su ciclo con esta encarnación.
Estuvimos conectados en este ritual, ella cooperó perfectamente. Empezamos en la librería desde la primera toma de la infusión, luego, pese a que nunca quería moverse de su sitio, echada en una cobija junto a mí se estaba ahí durante horas, pro anoche al momento de decirle que nos montábamos en el carro ella se levantó de inmediato, corrió al auto y saltó al asiento.
Ahí continuamos el ritual. Le puse una cobija muy suave recién lavada y la cubrí con mi sueter recién lavado, la puse en la posición más confortable, nunca se había sentido tan bien, ahí continuamos el ritual de constelación. Luego la dejé extendida, muy confortablemente, en un ambiente cálido del interior del auto (afuera hace un frío que pela), y a ella le fascina estar en el auto, es el lugar donde mejor se siente. Era poco antes de la salida del sol cuando la dejé ahí muy plácidamente acostada.
Cuando regrese 6 o 7 horas después estaba en la misma posición, con los ojos entreabiertos y con una expresión de serenidad y reposatud total, al punto que parecía que seguía dormida.
Excepto que se había movido en algún momento para pararse en el piso del auto para orinar (le había puesto un hule grueso), y esto fue a causa del bálsamo que le di. Nunca había orinado en el auto a pesar de que le daba agua con suero antes de dejarla ahí durmiendo, pero ella no orinaba hasta varias horas después, cuando la sacaba del auto, y no siempre orinaba.
Dharma hizo su desanclaje de esta Matrix entre las 5 y 9 de la mañana de este viernes y alcanzó el Bardo a las 12 pm. A esa hora sentí de pronto una exaltación interior de gozo que me paralizó durante cerca de 2 minutos. Estaba yo de pie, abriendo la puerta de la reja de la casa y ahí me quedé largo rato en esa exaltación, con la información de que ella había hecho el Bardo-Reintegración
Dharma ya no va a reencarnar porque ya regresó a la Esencia. Era un animangélico asombrosamente evolucionado y que estaba en la cima de su aprendizaje. Era 100% psíquica y no te creerías lo que era capaz de hacer, me leía la mente y siempre sabía todo de antemano, y cooperaba increíblemente, y jamás destrozó nada, y hasta para vomitar buscaba una esquina cerca de la puerta o donde me resultara a mí más fácil limpiar, y me pedía perdón con la mirada.
Duró solo 6-7 años porque ya no tenía nada que aprender y ya había culminado su misión y ayudado a realizar la mía.
Leonardo Desiderata








