28/02/2023 EL ESCUDO SOBERANO Y LAS CORAZAS DEL JUEGO DE LA VÍCTIMA. CONDUCTAMENTO SOBERANE ET  CONDUCTAMENTO DE VÍCTIMA

El comportamiento soberano ante el Sistema de la culpa y ante el juego de la víctima-victimizadora

¿Sabes la diferencia entre el Escudo y las Corazas?

El Escudo es una Realidad Fundamental del Soberano, es ese Protectorado Interno del Escudo de Frecuencia Resonante Consteladora que consiste en hacer en todo momento tu prioridad más inmediata y fundamental, sin temor y sin expectativas de nada, mucho menos de la aprobación del humanero.

La Coraza es ese falso Escudo o Caparazón, o zona de seguridad inventada por la mente para gestionar sus miedos o sus miasmas que anidan en su consciencia de víctima.

No puedes edificar tu Escudo Soberano simplemente porque no quieres soltar tus corazas de víctima, porque la propia culpa se convierte en tu falsa zona de seguridad.

Para edificar el Escudo de la Integricencia o de la Verdad el Soberano tiene que soltar una a una todas sus corazas o falsas murallas de defensividad ilusoria creadas por su mente.

Cuando, al actuar con Prosertividad e Integricencia, incurres ante los demás en un error de Tacto Social, que puede ir de leve a grave, al haber hecho algo que, de cara a lo que ellos esperan de ti, eso que todos esperan que tú hagas, dentro de la conducta y norma estándar del sistema de NORMALIDAD o del Código Social de la Norma, que es el sistema de la Mentira y el Autoengaño del Humanero, hieres su suceptibilidad o sensibilidad, de inmediato obtienes la desaprobación de los demás, y de inmediato adquieres ante ellos una CULPA, es decir que… pasas a adquirir una DEUDA.

El simple hecho de vivir en el SISTEMA DE LA VERDAD o de la INTEGRICENCIA, el simple hecho de no sintonizar con el Sistema de la Mentira y el Autoengaño, te acarrea la desaprobación inmediata y te conviertes en un eterno culpable, en un monstruo.

Hagas lo que hagas para mostrar que actúas con integridad y coherencia con la verdad, y que tú intención es la mejor, que es insobornablemente correcta, hagas lo que hagas por ser o seguir siendo MONABLE con el humanero, pro sin negociar con ellos o buscar su aprobación de cualquier forma, no dejarán de verte como un endriago del demonio, indigno de su aprobación, de hecho como un RÉPROBO, o sea un maldito o un condenado ante los ojos del “Señor”.

Y es porque tú tienes o intentas tener con ellos otro Código de Comunicación: Directa y Asertiva, muy diferente al Código Social de Convivencia, que Consiste en guardarse las apariencias y hacer en todo momento lo hipócritamente correcto, que es el único Código de lenguaje que permite ser socialmente aprobado.

Por el simple hecho de estar diciendo la verdad o haciendo en todo momento tu prioridad, hieres profundamente su sensibilidad.

Así que ante la sociedad del Humanero, tú, como Soberano, no puedes liberarte nunca de tu rol de Culpable, de tener ese estigma del más bajo perfil moral.

EL “culpable” está de hecho convirtiendo a los demás en sus “víctimas”, entrando en el juego de la Víctima-Verdugo.

Cuando un “culpable” surge en el escenario, de inmediato todos los demás pasan a victimizarse, a sentirse VÍCTIMAS de ese supuesto Verdugo.

Aquí surge el juego de la CULPA/VÍCTIMA VICTIMIZADORA

Cuando alguien es castigado por el SISTEMA DE LA CULPA, significa que todos esperan poder MANIPULAR al otro, al hacerle surgir lo más intensamente posible el sentido de la culpa.

Si con su cambio de actitud contigo te hacen sentir como culpable de “algo” (muchas veces ni siquiera sabes de qué se supone que eres “culpable”) significa que eres su DEUDOR, que tienes una deuda con ellos.

Entonces, en tu rol de “culpable”, se supone que tú debes intentar HACER “MÉRITOS” ante los que muestran contigo una ACTITUD DE VÍCTIMAS, porque es el culpable el que debe intentar el volver a hacerse digno y “merecedor” ante su víctima, para compensarla del daño sufrido por tu causa, por tu culpa, por tu grande, grandísima culpa.

Y si a la víctima le pasa algo, alguna pequeña o grande desgracia, habrás de sentirte responsable de por vida, pues tuvo que ser por causa de ese daño que tú le has inferido.

Y esta deuda o culpa que tienes con ellos, a causa de un supuesto daño que les has hecho, te la pueden hacer sentir a través del más sutil o el más notorio cambio de actitud contigo.

El culpable es sometido a la ley del rechazo y a la ley del hielo, se le reprocha o se le ignora, a veces de formas muy sutiles que buscan los puntos débiles y que tienden a joder muy hondo la autoestima del “culpable” o “castigado”.

Esta actitud de estigmatizar a otro como culpable, incluso cuando supuestamente te “perdonan”, o te la “pasan” “otra vez”, les hace a ellos ELEVAR SU PERFIL MORAL. Se suben a un pedestal de DIGNIDAD y superioridad moral frente al “culpable”, experimentan ese sutil orgullo y satisfacción personal al sentirse DIGNIFICADOS Y JUSTIFICADOS ante el CULPADO, ya que ellos pasan a estar LIBRES DE CULPA, haciéndose “merecedores” de la reivindicación del culpable.

Esto es lo que pasa de forma permanente con el soberano. Cuando eres Soberano siempre eres culpable de “algo”.

El Comportamiento Soberano siempre te hará ver como culpable, por el simple hecho de decir la verdad o locutar directo y en coherencia con la verdad, o al ser prosertivo, siguiendo siempre tu PRIORIDAD FUNDAMENTAL más inmediata, sin importarte la consecuencia de quién se habrá podido sentir “herido” o victimizado.

Es cada uno quien se victimiza a sí mismo.

¡Es tan simple lo que hay que hacer! … Y es simplemente seguir en el Sistema de la Verdad con el mismo gozo interno y Gradismanto pleno de siempre. Simplemente no te metes a preocuparte por los miasmas de los demás. Tú a lo tuyo, no tienes que buscar a quien pedirle perdón o intentar justificarte, o caes en su juego de víctima-victimizadora, el cual no tiene fin y te chupa el quantum.

Haz esto y el re-ordenamiento quántico siempre fluirá en tu propiciamiento, sin temor de que tal o cual calamidad se cierna sobre ti como “castigo”.

Porque cuando logran hacerte sentir culpable te sientes INDIGNO, sientes que las leyes divinas te tienen en la mira y habrán de castigarte, o sea que sientes el miedo del “yo pecador”, pues si todos te ven como “culpable” Dios debe verte de la misma manera. Con lo cual pasa la culpa a cobrar una dimensión teológica o de mucha mayor caladura, pasa a convertirse en “pecado”. Y es así como se siente el “culpable” ante el entorno social o familiar, como un “pecador”. Expuesto en la picota se sentirá merecedor del castigo que le inflijan. Así que… si ahora no te invitan a tomar parte del pastel es porque… estás “recibiendo lo que mereces”.

El objetivo es hacerte sentir INDIGNO de estar entre ellos, los que se sienten tan DIGNOS Y JUSTIFICADOS, que sienten que son buenos, honrados, responsables y que hacen lo correcto.

Y a ver quién los baja de su pedestal, de ese supuesto “mérito” de DIGNIDAD que ellos se inventan en complicidad grupal, para sentirse superiores al “culpable” y manipularlo mediante hacerle sentirse miserable.

La peor trampa de la CULPA es el usar esa culpa como CORAZA, o sea como un falso escudo de Seguridad que te permita justificar y explicar el por qué te pasa lo que te pasa, porque es así, asignándose una culpa, como la consciencia de víctima se evade de todo sentido de corrección de sus errores.

El culpable por auto-asignación de culpa se siente liberado de una carga mucho mayor que es la corrección del error, algo que la conciencia de victima jamás podría intentar practicar.

Porque al convertir el error en una simple culpa, ya no tienes que hacer nada para corregirte, ya que en el Sistema de la Culpa, al sufrir las consecuencias de lo que sea que creas que has hecho, sientes que estás “recibiendo lo que mereces”, y que en el sufrimiento merecido se haya al final la expiación o el perdón, con lo cual en la culpa también anida la esperanza de la dignificación por el castigo, al acumular méritos de sufrimiento tras los cuales te espera la redención y la recompensa.

Es por esa coraza de la culpa que te “dignifica” A TRAVÉS DEL SUFRIMIENTO “MERECIDO” que nadie quiere cambiar su status de víctima o culpable por el de Real Soberano.

Todos prefieren esa Realidad que aunque ellos la han creado la disfrazan de “Destino”, para refugiarse en la culpa victimista, donde se sienten indefenso e inocentes, como cuando estaban en el regazo de su madre, y así quieren seguir… protegidos por manos salvadoras, aunque todo eso sea nada más una ficción de su mente.

Pro el Soberano no cambiaría nunca su realidad autocreada por esa ficción de la víctima, no cambiará esa Realidad que no es Realidad ni Destino sino Realeza, Su Reino en el que nada hay por encima de su Voluntad y poder Real Soberano.