Perteneces a la “sociedad”, y ahí te han programado para creer en la “DIGNIDAD DEL TRABAJO”. Todo “logro” como “persona” te “dignifica”: cumplir con un programa de estudios escolarizado durante años hasta obtener tu título o diploma, o mantenerte en un empleo hasta tu jubilación “honrosa”. Todo aquello que te haga ganarte el aplauso de la “sociedad”, o sea la sociedad de los muertos vivientes a la que perteneces, te hace dignificarte como persona.
¿Y qué significa esto de Dignidad y persona? ¿Por qué tienes que dignificarte haciendo esto o aquello? ¿Crees que ese personaje social infinitamente más prestigioso, más importante y respetable que tú, montado a caballo sobre su dignidad, vale más que tú?
Dime, ¿quién es más “importante”, un cerdito o un humano? Para la sociedad ni pensarlo, pro de cara a la ley natural ¿quién es más valioso?
Infinitamente un cerdito es más valioso que cualquier humano, y mira que el cerdito no tiene dignidad alguna, es un trozo de carne. Pues bien, ese trozo de carme es literalmente un ángel, un ser almado, mientras que el humano es un portacuerpo demonio que no tiene alma y que ya es puro polvo espacial, a donde irá por la vía dolorosa.
De tener que elegir a quien salvar entre un humano y un cerdito en una situación de peligro, ¿a quién salvarían? ¿Y si el humano es un niño pequeño?
Jamás se hagan semejante pregunta porque es un dilema mental que no tiene sentido, es una pura divagación. Un Ángel no responde a esas estupideces, porque jamás se encontraría en esa situación.
Sabemos que todo humano es básicamente un demonio, que para lo único que está aquí es para destruir y violentar el orden natural, y nos referimos a los más increíbles, bondadosos y grandiosos “seres” humanos, los cuales no son “seres humanos” sino “entes humanos”, pues no tienen ser sino entidad. Los únicos que tienen ser son los “seres animales”. Y con demonios no nos referimos a ningún psicópata determinado, o esos que salen en la nota roja del periódico. Nos referimos a ese grandioso personaje social, el supe respetado y súper-reconocido notario público el licenciado Fulanez de Tal, el cual cuando se muere tienen que aumentar el formato del periódico, para dar cabida a todas las esquelas de “condolencias”.
Estamos rodeados todos de gente maravillosa, increíbles seres humanos, todos los cuales no son sino demonios. En quién entre los encantadoramente amables personajes que conocemos podemos discernir un impulso de Juicio de Percepción Soberana, aparte del impulso de recoger la basura de la playa o rescatar a un perrito atropellado o el impulso de sembrar árboles en las banquetas, más allá de eso que después de todo se hace pensando en las fotos que nos tomen y que pueden viralizarse, más allá de esos actos publicables.
Las más grandiosas acciones están siendo expresadas hacia adentro de manera anónima, pero esas no las percibimos en los demás.
El juicio de percepción de todos es el del colectivo Egregor de la Normalidad.
Te han programado un juicio de percepción cuyo único parámetro de medición es la normalidad en vez de la Naturalidad.
Nunca vas a hacer lo correcto, desde tu verdadero ser, siempre vas a hacer lo que te dignifica, aquello que honra a tu personaje.
Te han enseñado a vivir desde tu personaje y para tu personaje que te han creado, para que usted se identifique siempre con su cognomen, y crea que usted es eso, para que jamás pueda descubrir quién en realidad es usted.
Por eso el llamado amor está destinado al fracaso, porque cada uno desde su personaje se enamora del personaje del otro, siendo una pura actuación que tiene que joder mucho los nervios, hasta que aparece el fastidio. Si el “amor” se sostiene es nada más que como una asquerosa codependencia emocional y en todos sentidos, idealizada como parte del sistema de dignificación, y así muchos siguen aferrados a esa coraza para no ser devorado por sus miedos e inseguridades mutuas, cada uno se sostiene y se aguanta en el miedo del otro.
El trabajo te han enseñado que te dignifica. Pero eso es una pura mierda, porque no importa lo que hagas o lo que logre a través del Trabajo, podrá éste darte honor y “dignidad” pero siempre estarás en una alineación inversa a la Ley Natural verdadera, porque todo Trabajo cualquiera que sea, sin excepción, es ANTINATURAL.
Me dirán que yo vendo libros (en mi librería bazar de intercambio de libros usados –que por cierto raramente abro, porque me ocupo especialmente del material de los Registros–. Bueno, pues claro que es un trabajo antinatural, no me estoy excusando ni justificando, aquí no se juzga a nadie, únicamente se ponen las REF por delante, el que se siente juzgado se siente atacado y ofendido.
-¿Y por qué vendo libros? … Bueno, porque mientras me protransfugo de la Matrix tengo que agarrarme de lo que sea para subsistir y mantener a mis esenciales.
Bueno, que cuando tú vas a por el sueño de todo esclavo: casa propia, coche propio, y no tener deudas, y a través de eso puedes llegar a escalar los más impresionantes logros, que te envuelven y elevan en la espuma de la vanidad, poniéndote en un pedestal de dignidad, ¿qué es lo que has hecho? Actuar como el demonio que sostiene la marcha de esta Matrix, y que crea y mantiene el infierno para todos los seres animales y esenciales. No importa cuán sea tu actividad o profesión todo trabajo cualquiera que sea es una aberración.
¿Y por qué es una Aberración –que significa: “absoluto error”—?
Porque el trabajo en sí es una aberración, por el hecho de ser trabajo, que es la actividad del esclavo.
Nos han insertado en una civilización parasitadora donde, mediante el sobreesfuerzo del trabajo, todos van persiguiendo como meta ganar posiciones destruyendo al otro. “Ganar” es la meta de estos esclavos, lo que les han dicho que los dignifica. Lo mismo en los negocios que en gasta los juegos recreativo de mesa, todo consiste en improntarnos el ideal de GANAR, así el dinero so gana, pateando todos los traseros posibles para encumbrarse. La oportunidad se gana en el sistema de lucha de competencias. Por eso inventaron los deportes, las constantes olimpiadas y competencias entre “rivales”, cómo técnicas de entrenamiento, para dejarnos buen improntado que la meta es destruir a los otros, en vez de proactivarnos con ellos para edificar el buen común.
Los Soberanos no trabajamos. Lo que hacemos se llama Regocifactor Proactivamento, que es actuar desde el goce profundo al hacer todo aquello que hacemos dentro de la vida edénica, no para satisfacer las expectativas de la sociedad sino para realizar tus prioridades fundamentales de cada hody, o las prioridades fundamentales de Acción inmediata. En eso consiste nuestra Angelidad y no en las aberrantes ilusiones que te imponen como trabajo.
¿Qué eso es no hacer nada? ¿Qué es ociosidad? …. Otra programación en la que te han enredado con las palabras. Ocio significa “hueco” o “vacío”, y es ese hueco o vacío que intentas llenar con esa “responsabilidad” llamada “trabajo”, responsabilidad que es nada más que una ilusión de tu mente, porque de cara a las Realidades Fundamentales ni “trabajo”, ni “responsabilidad” ni “deber”, ni “dignidad”, ni “logro”, ni “éxito” son cosas realmente existentes, sino meras divagaciones de tu mente.
Así que por muy alto que escales en tu carrera de logros y cuántos reconocimientos y dignidades recibas en la alfombra roja del camino al éxito, siempre y eventualmente te vas a estampar de narices con las Realidades Energéticas Fundamentales de la Ley Natural que te hará vivir el viacrucis o vía dolorosa.
Te han vendido la «dignidad» como meta, el esfuerzo persistente que supuestamente te «dignifica», y por el que vale la pena luchar, esforzarse hasta reventar para escalar peldaños de dignidad, para «merecer» la felicidad, el éxito y la gloria.
¿Sabes lo que significa la alfombre roja del éxito, ingenuo?… Te lo dicen en tus narices burlándose de ti. ES EL CAMINO DE SANGRE AL QUE TE VAS A ENFRENTAR EN EL VIACRUCIS O VIA DOLOROSA QUE AHORA MISMO TE CONDUCE HACIA EL POLVO ESPACIAL. La alfombra roja es el camino de los dioses del Olimpo que en las batallas, para glorificarlos, estaba manchado por torrentes de sangre. Ese es el significado, incluso cuando los novios caminan hacia el altar. La alfombra roja en las salas de cine “simboliza” también la distracción que te lleva al viacrucis de sangre/vía dolorosa.
Por mucho que vivas en la distracción de tu mente, para evadirte de la verdadera realidad, el golpe te dará como lo más duro en lo más blando. Mientras tú sigues quejándote como víctima y mientras te desapareces en la nada.
Entonces, ¿Dónde está tu Angelidad? … ¿Sigues creyendo en la “Dignidad” de tu personaje?









