17/08/2023 “ESTAD SIEMPRE ALEGRES” DICE LA MATRIX

¿SERÁ QUE ESTÉ CONSEJO DE LA MATRIX SÍ HAY QUE AGARRARLO?

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA TAN PROCLAMADA ALEGRÍA? ¿DÓNDE PUEDE ESTAR AQUÍ LA “TRAMPA”?

La alegría es un estado anímico de recompensa dentro del circuito Bipolar de Alegría-Tristeza, correspondiente a los extremos del circuito de prurito dopaminérgico, o sea que en un extremo de la polaridad tenemos a la secuencia Depresión-estrés-Ansiedad-Tristeza, y en el otro extremo tenemos al Placer y la Alegría, lo que a nivel neuro-hormonal se activa como el ciclo repetitivo de cortisol-adrenalina-Dopamina.

Todas las emociones supuestamente “positivas” corresponden a un mecanismo falso de bipolaridad, en el que la emoción que nos parece buena sólo es un falso positivo, ya que se vive en la tendencia de ir rebotando de un extremo a otro, sin salir nunca de ese círculo de polaridad. Un momento estás arriba y en el otro estás down hasta el suelo y más abajo.

Porque la Alegría es un estado del ánimo alterado y exaltado que va siempre impulsado por la expectativa de cosas deseadas, expectativas que raramente o nunca se cumplen. Así que en la Alegría vas en plan de apostador, esperando ganar pero susceptible a sufrir ante el fracaso o la pérdida de lo que se espera.

Lo que te impulsa en esa exaltación del ánimo llamada Alegría es la perspectiva deseante, la expectativa del deseo de la mente de obtener estados o momentos placenteros (que son muy diferentes a los estados realmente gozosos). La Alegría es un impulso adrenalínico que te saca del estado de energía pasiva activando el sistema nervioso excitado, para complacer al parásito de la mente, llevando hasta la satisfacción (de “sat” o saciedad) sus deseos o apetitos compulsivos, o sea llegando a ese punto de intersección donde los extremos opuestos (como placer-dolor) se juntan. De ahí que ese umbral de malestar sea la única señal de que hay que parar (de comer, de bailar o cantar, por ejemplo). Los factores neuro-hormonales cíclicos predisponen el ánimo “alegre” (o ligero) con la llegada de la fiebre primaveral y del clásico “fin de semana” (semen), cuando los esclavos salen momentáneamente de sus cárceles y se re-tiran a la disipación de su ansiedad acumulada (energy captive) como fieras en brama, para complacerse hasta que el cuerpo aguante.

Igual en sus pequeñas cárceles de percepción (perception captive) no conciben otra vía de placer que  la alegría, no pueden concebir el verdadero gozo, que es interno y esencial y no  motivado por expectativa alguna. Tienen que darse ánimos mediante ese Egregor de la Alegría colectiva, porque no tienen otra opción, porque ya están muertos, y porque se trata de evadirse hasta la inconsciencia total mientras terminan de carbonizarse por completo en su transición hacia el polvo espacial.  

Lo más extraño es que no se entiendan estos mecanismos de polaridad y que se vean como “buenos” esos estados anímicos “positivos” que en realidad son inseparables de sus extremos “negativos”, no pueden existir el uno sin el otro extremo. No siendo el extremo “bueno” más que un estado aparentemente positivo, como, por ejemplo, la anhelada “paz”, que es un estado evasivo de la excitación nerviosa, de la preocupación y perturbación anímica constantes, de esa Agitación interna que es la contraparte inseparable de la llamada “paz”.

La “paz”, como se ha dicho en otros fractales, viene del vocablo “pacem”, que significa pacto. Siendo la paz un “pacto” dentro de un estado de guerra, especialmente el pacto generado por la rendición del vencido, que se somete a las condiciones del vencedor. Mientras el vencido o la víctima se someta a su vencedor viviremos en aparente paz.

Es por eso que la paz, incluso si hablamos anímicamente o emocionalmente, es también un estado de bipolaridad cuyo extremo opuesto es la guerra interna.

Y tampoco estoy diciendo que hay que buscar la “verdadera “paz interna”, o “espiritual”, ya que de cualquier modo este falso positivo, al igual que todas las emociones miásmicas-pasionales, necesitan de su lado negativo, sin el cual de hecho no podrían existir.

Se trata de estados de bi-polaridad maniaco-depresivo en un circuito de polaridad que va siempre rebotando de la ansiedad a la recompensa (que siempre tiene que ver con el placer de los sentidos o con otros recursos externos de falso “equilibrio”). O como el falso positivo de otra variante de la paz, que es la paciencia, que es más bien la resignación o falsa esperanza, y su contraparte de la ira o la irritabilidad. O como la animosidad impulsiva y su contraparte, la apatía. O como los extremos “opuestos” (en realidad “co-dependientes”) de la crueldad y la compasión, o, volviendo a la alegría, entendemos que no es más que un mecanismo temporal de recompensa y evasión de un estado anímico cíclico depresivo. De hecho, después de un pico de alegría, pasado el efecto placebo, siempre viene un bajón y vuelves a caer en la ansiedad, para luego volver a repetir el ciclo una y otra y otra vez.

Si realmente deseas salir de estos ciclos anímicos bipolares de las emociones, no busques la “Alegría” como tal, pues a través de los estados emocionales miásmicos te mantienes perpetuamente polarizado. Estos estados “positivos” que se lucha por alcanzar no son virtudes, mas son estados miásmicos, ya que surgen del miedo, el cuan engendra también a las llamadas “pasiones”: como odio, orgullo, culpa, envidia, pereza, codicia, avaricia, celos, burla, crueldad, desprecio, hipocresía, sensiblería, jactancia, lujuria, maldad, obsesión, terquedad, rencor, soledad, susceptibilidad, etc., etc.

Si observas a partir de ahora: verás cómo has estado desde siempre movido o “motivado” por este tipo de miasmas, podrás ver también como sus contrapartes o extremos de la polaridad, que son las emociones falsamente “positivas” o cualidades del otro extremo de la polaridad, buscan establecer un equilibrio que es falso e insostenible, ya que no estás haciendo sino generar un estado anímico compensatorio que, como un péndulo, va de un extremo negativo al otro.

Tristeza y Alegría son extremos opuestos que se alimentan mutuamente y que no pueden subsistir el uno sin el otro, siendo paralelos co-dependientes más que opuestos. ¿Pues quién pensaría que es el impulso negativo de la tristeza lo que te empuja a gritar, saltar, bailar y cantar?

Puedes ver también como, tanto estas aparentes virtudes o emociones falsamente positivas como sus correspondientes polos negativos, te desgastan y desequilibran por igual.

Es por eso que se promueve tanto la alegría en esta Matrix, como la disipación y la recompensa del desfogue o desahogo aparentemente indispensable que es esa alegría, casi obligatoria, disfrazada de premio o incentivación, esa alegría que es el despresurizador de la alta tensión a la que nos somete el sistema.

Y así mismo puedes ver como todos los espectáculos con que se pretende alegrarnos y distraernos, como por ejemplo, las incontables películas, series, programas y demás espectáculos de entretenimiento, siempre tienen un alto contenido pasional y emocional, al fin de que te mantengas perpetuamente envuelto en una tormenta de emociones, las cuales, al paso que gastan toda tu energía, están metiéndote en una dinámica vorticial de calor en tu Frecuencia Causal, o sea que te impiden mantener una estabilidad térmica o Temperatura Interna estable a nivel de metabolismo celular y tu campo de energía, y ya sabes que las consecuencias de eso son muy vorticiales, pues desordenan todo tu campo u holograma de realidad.

Porque al ver tu telenovela o la peli o lo que sea que te pongas en la pantalla para distraerte puede que creas que se trata de algo muy ficticio, pero estás desatando en ti ese torbellino de emociones o miasmas que te perturba a un nivel que no podrías llegar a comprender, ya que para el campo holográfico, que recibe esa Frecuencia Causal que estás emitiendo, esas emociones miásmicas son perfectamente reales, sin importar que sean provocadas por situaciones o escenarios aparentemente irreales. E Igual en tu inconsciente quedan improntadas esas emociones en calidad de reales y no de broma.

Todas esas emociones que conforman tu Frecuencia Causal tú las estás llevando hacia la pantalla holográfica, que es el ordenador en el que tu realidad se proyecta.

Tú no percibes esa tormenta de emociones que estás viviendo a cada momento mientras te entretienes con una peli o escuchando la cancioncita de moda, pero en realidad estás perturbando todo el tiempo tu Frecuencia Causal y agotando todo tu quantum, al tiempo que piensas: “ah, que a gusto estoy con esto”, porque es hasta imposible concebir siquiera que el sentirse tan a gusto con algo pueda estar mal o tener una consecuencia tan negativa, pues ¿qué de malo puede haber en endulzar la amargura de la vida?

Pero aquí es donde la molicie de la mente morbosa, el ente parásito Egregor instalado en tu mente, te dice: “no pasa nada, ey, disfrútalo, y acompáñalo de una buena comida, disfruta de la vida, que el momento presente ya no vuelve”.    

Ah, porque la comida va siempre de la mano con el estado “alegre”, ya que de lo que se trata al alegrarse es de disfrutar a través de los sentidos, darse gusto comiendo para alimentar al ente parásito, ese Egregor formado por múltiples entes que conforman tu identidad y personalidad del ego, que como hemos dicho, se alimenta con las descargas de dopamina en el cerebro, especialmente las producidas por comidas intoxicantes.

Entonces, queremos ahora denunciar formalmente a esa Alegría y a esa Paz tan proclamadas desde siempre, que sólo sirven para despresurizar la tensión acumulada, desinflándote, para luego volver a acumular más y más tensión, y vuelta el baile a empezar.

Y mientras tanto ahí te la llevas, aguantando la “presión”, de la cual te evades a través de esas situaciones artificiales condicionadas a factores externos.